Irte de intercambio a otro país. ¿Y por qué no?

 Por Isabel Hernández Peredo Martínez[1]

Hoy en día nos encontramos en un mundo globalizado. Un mundo en el que día a día estamos más interconectados, las fronteras se hacen cada vez más tenues y las barreras empiezan a desvanecerse paulatinamente, acercándonos a diversas culturas, estilos de vida e idiomas.

La era en la que vivimos impulsa a todas las personas, pero sobre todo a los estudiantes y a las futuras generaciones a encontrar las herramientas que nos ayuden a explotar tanto nuestras habilidades personales como cognitivas, logrando con esto una mejor adaptación a esta sociedad cambiante.

En la actualidad, el realizar un intercambio académico es una de las experiencias que muchos estudiantes buscamos, puesto que nos ayuda a ampliar nuestros horizontes. El irse de intercambio, además de ser una experiencia académica, nos da un panorama diferente de cómo funciona la vida y nos enseña a ver otros aspectos tales como adquirir consciencia de los alcances y límites de uno mismo, la habilidad de adaptación, el conocer gente de distintas culturas y nuevos lugares. Todo esto impacta e influye esto en el crecimiento y enriquecimiento personal de quien lo realiza.

 

Idioma, cultura y estilo de vida.

Anteriormente el hablar un idioma distinto a la lengua materna se consideraba un –plus– y no una exigencia como lo es ahora. Conforme hemos evolucionado y en virtud de la cercanía con otros países, el crecimiento económico y desarrollo cultural, hoy en día, el dominio de una lengua distinta a nuestro idioma es imprescindible.

En épocas de antaño, las personas podían darse el lujo de no tener ni siquiera las bases mínimas para comunicarse en inglés, lo cual es impensable en la actualidad. Siendo que, al salir de nuestra burbuja y entrar al mundo laboral, el hablar otro idioma será en muchas ocasiones un requisito para acceder a distintas fuentes de empleo o simplemente será necesario para romper con las barreras de la ignorancia y adquirir conocimiento acerca del mundo que nos rodea.

Otra riqueza que también aporta el irse de intercambio, además de aprender un nuevo idioma y fomentar nuestras habilidades de comunicación, será el enriquecernos personalmente. Y es que el aprender un idioma distinto también nos ayudara a involucrarnos más con la gente que habita el lugar que residimos, de esta forma podremos conocer y beneficiarnos de la diversidad cultural, logrando extender poco a poco nuestros horizontes, abrir nuestras mentes, y comprender el vertiginoso transformarse de la sociedad en la que vivimos.

Podremos profundizar en la forma de pensar de otras personas. Así, al interactuar con ellos comprenderemos con mayor facilidad las costumbres de cada lugar y advertiremos cuáles son sus ideales de vida. De esta manera, nos percataremos de que la diversidad cultural no es simplemente la música que escuchan en otros países, la vestimenta o la comida, sino que va más allá de lo que se percibe a simple vista.

 

Capacidad de adaptación.

El irse de intercambio es en muchas ocasiones un salto al vacío, ya que dejamos a nuestras familias, amigos, países y ciertas comodidades que se tienen en casa por ir a explorar un mundo nuevo. Que a pesar de irnos a un país que “pretendemos conocer” a través de los libros, noticias y vivencias que escuchamos de otras personas, el adaptarse a una nueva cultura nunca va a ser tan fácil.

El lograr adaptarse en un país en el que todo es novedad, en el que todos nos son desconocidos, un país en el que no se habla el mismo idioma que nosotros conocemos y, -aunque lo hablemos muchas veces no logramos expresarnos como lo haríamos naturalmente o sencillamente la gente no logra entendernos por el simple hecho de tener un acento diferente- además de eso, tener que adaptarnos a los horarios de comida o de lo contrario morir de hambre por todo un día, resulta una odisea.

Este tipo de cambios pueden ser complicados, sobre todo al principio, pero poco a poco entendemos que esas pequeñas dificultades a las que nos enfrentamos al vivir en el extranjero –que si después lo vemos en retrospectiva, no son nada graves- nos enseñan a resolver los problemas que se nos enfrenten posteriormente, nos dan la pauta para conocer nuestros alcances y nuestras limitaciones.

  

Networking y curricula enhancing.

Como ya lo hemos mencionado anteriormente, vale la pena traer a colación que en el mundo globalizado en el que vivimos hoy en día, en el que las fronteras son cada vez más cercanas, nunca esta demás crear y mantener relaciones con las personas que conozcamos en nuestro intercambio, pues no sabemos en qué momento necesitaremos del apoyo de alguno de ellos o viceversa.

Quizá lo vemos lejano y un poco drástico, -toquemos madera- pero no sabemos si algún día le van a diagnosticar una enfermedad a alguno de nuestros hijos y el único lugar en donde existe la cura es en Suiza y en ese momento recordaremos a ese amigo del intercambio, que ahora es un reconocido médico en Suiza.

No nos vayamos tan lejos, nuestros amigos del intercambio, -aunque creamos que son jóvenes y les falta camino por recorrer-, no debemos olvidar que aquellas personas serán profesionistas en el futuro, igual que nosotros y puede darse la casualidad de que a lo largo del camino nos lleguemos a topar o tengamos cualquier tipo de relación laboral con la empresa trasnacional en la que se encuentren trabajando. Y qué mejor que tener un amigo ahí dentro: el mundo es tan pequeño que nunca sabemos cuándo vamos a necesitar el uno del otro.

Por otro lado, ampliar nuestro  currículum vitae agregando un intercambio académico, siempre es una buena carta de presentación. El vivir en otro país y lograr adaptarnos a este, el saber dos o más idiomas, el saber cómo funciona internamente un país distinto al nuestro, conocer diversas culturas y el haber estudiado en una buena universidad en el extranjero siempre dará un salto curricular muy grande.

Al estar en un mundo interconectado, el tener cualquier otro tipo de habilidades y herramientas, además del conocimiento teórico aplicable en el área que se va a laborar, tiene mucho peso para quien está decidiendo si contratar a una u otra persona en su empresa y/o despacho. Ya que en ocasiones se puede llegar a considerar las vivencias de quien estuvo en el extranjero, tomando en cuenta que dichas experiencias lo dotan de distintas aptitudes, que de no haber salido de su país jamás habría adquirido.

 

Conocer nuevos lugares.

Por último, otro de los factores que aporta el irse de intercambio, y que muchos consideraran el menos importante, mientras que otros no lo ven así, es viajar. Ser un turista caminando por calles desconocidas, explorar, conocer la historia del lugar que visitamos, conocer puntos y lugares turísticos en donde en alguna época se llevó acabo un suceso importante.

El tener la oportunidad de viajar incentiva nuestra capacidad de asombro, nos permite valorar las riquezas que tiene nuestro país de origen, así como darnos cuenta de las similitudes y diferencias entre los distintos lugares que podemos llegar a conocer y compararlos con el -modus vivendi- de la gente en el país que acabamos de dejar atrás por ir a conocer un nuevo mundo.

Nos ayudará a romper la rutina, -lo cual es bueno de vez en vez- nos dará un respiro de la vida ajetreada que llevamos, entre escuela, estudiar, trabajo y otros proyectos que se cuelan en nuestro día a día. Viajar nos dará el tiempo necesario para recargar la batería, regresar despejado de nuestra rutina, con mejor ánimo que antes y dar lo mejor que tenemos.

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Compartimos algunas de las razones de por qué consideramos que debemos aprovechar la oportunidad, si se nos presenta, de irnos de intercambio. Estamos seguros que con toda la experiencia que se adquiere en el tiempo que se está fuera de nuestro país de origen, la persona que se fue y aquella que regresa serán alguien completamente diferente.

El vivir fuera por un tiempo y alejarnos de nuestra zona de confort, nos dará la madurez necesaria para afrontar las adversidades que se nos presenten en el camino, puesto que el ir recolectando y tomando ventaja de todo lo que hemos aprendido al estar lejos de nuestro país, nos dará una visión más amplia del mundo, sabiendo cómo reaccionar ante cada situación.

Por último, consideramos que a través de todas nuestras vivencias en otro lugar del mundo, nos será más fácil el adaptarnos al cambio constante de la sociedad, y el entender cómo funciona un mundo globalizado, al que cada día nos encontramos más vinculados.

 

[1] Estudiante del sexto semestre de la Universidad Panamericana Santa Fe.