Entrevista con: Dr. Miguel Estrada Sámano

Esta es la entrevista realizada al Dr. Miguel Estrada Sámano†, destacado jurista y querido profesor, quien fue socio fundador de la Comisión Mexicana de los Derechos Humanos y en 1986 fue designado vicepresidente de la Corte Internacional de Arbitraje de la Cámara Internacional de Comercio, con sede en París, Francia. Además, fue miembro del Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México; fue presidente de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados, y de la Unión Internacional de Abogados.

  1. ¿Cómo inició su carrera y como comenzó su ejercicio profesional en el Arbitraje Internacional?

Inicié la carrera como miembro de la generación fundadora de ciudad universitaria hace 60 años; la inicié ahí forzado por las circunstancias, porque Lázaro Cárdenas nos impidió a muchos morelianos continuar con nuestros estudios universitarios en nuestra ciudad, ya que los egresados de escuelas particulares de Morelia teníamos prohibido el acceso a la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo que, de paso, Lázaro convirtió en universidad socialista; entonces, por eso tuve que salir de la civilización, es decir de la ciudad de Morelia, para venir a este hacinamiento caótico, esto en cuanto al inicio de mi carrera.

Después de concluir mis estudios, me dediqué básicamente al Derecho Mercantil Internacional; fui socio de un despacho que todavía subsiste y que es muy respetado; Santamarina y Steta, y Tino Santamarina me platicó que nos estaban buscando para un tema de algo que llamaban arbitraje. En ese entonces el arbitraje era algo que creí que no iba a funcionar, porque sonaba demasiado optimista; demasiada ilusión y poco realismo, sin embargo me pareció muy interesante y después empecé a estudiar en serio el tema; acudí a dos personas a las que siempre aludo como apóstoles del arbitraje internacional en México: Humberto Briseño Sierra y José Luis Siqueiros; de Humberto obtuve literatura y me puse a estudiar, y finalmente debuté. Conté con la suerte de ser el primer árbitro mexicano en conducir un caso que se ventiló ante la Corte de Comercio Internacional de Cámara de Comercio Internacional; dicté mi primer laudo en 1979 y éste se ejecutó voluntariamente; así es que fue un inicio satisfactorio.

  1. ¿Qué experiencia ha tenido respecto a la resolución de los casos de arbitraje?

La experiencia universal, de los que hemos acudido al arbitraje para resolver conflictos de esa índole, yo creo que es muy satisfactoria; hay a quienes no les salen los asuntos como hubieran querido y quizá por eso pongan sus objeciones, pero en términos generales es un sistema de gran confiabilidad, y que ha dado muy buenos resultados; me atrevo a decir que es el único camino para la resolución de cierto tipo de conflictos comerciales internacionales, sobre todo los más enredados, pues ya no es pensable que ese tipo de controversias se resuelvan en cortes nacionales, por diversos motivos.

  1. ¿Cuál ha sido el caso más complejo que ha tenido que resolver?

Me han tocado varios muy divertidos, pero quizá uno que valga la pena destacar fue un caso en el que actué como abogado de parte; en ese asunto representé un banco mexicano en contra del gobierno de Cuba y, bueno, ponerse a las patadas con Fidel nunca fue fácil. Éste caso resultó sumamente complicado, pero lo que ciertamente me dolió fue darme cuenta de la situación en la que viven muchos cubanos, entre ellos precisamente los profesionales del derecho, los abogados cubanos que intervinieron en contra mía en ese caso; verdaderamente me sorprendió ver la evidencia de su situación de supeditación frente al gobierno de Fidel. Por otra parte, las audiencias fueron muy interesantes, y finalmente por fortuna obtuvimos la victoria en el laudo y se condenó a pagar al Banco de Cuba una fuerte cantidad de dinero. Este caso lo recuerdo con especial satisfacción, te lo platico muy general por el deber de confidencialidad, que hay que cuidar aún después de transcurrido mucho tiempo.

  1. ¿Se ha visto en situaciones en las que en el laudo final se haya resuelto de manera contraria a lo que usted consideraría como correcto, ético o apegado a la justicia, pero en el que finalmente se haya llegado a un acuerdo, es decir, ha prevalecido el acuerdo de las partes aunque sea injusto?

No, no recuerdo ninguno en que pueda hablarse de injusticia; pero en cambio sí recuerdo muchos en los que se puede hablar de cómo es importante buscar el acuerdo para lograr la conciliación; sin embargo, yo no recuerdo ningún caso resuelto por la vía conciliatoria en el que pudiera decirse que le pegaron muy fuerte a una de las partes y a la otra le fue a todo dar. En general, las decisiones se pueden considerar equilibradas y no injustas.

  1. En la nueva Ley de Amparo, se prevé el supuesto de presentar una demanda de amparo en contra de resoluciones arbitrales ¿En qué medida será afectada la práctica del arbitraje con esta figura?

Ciertamente, ésta es una medida que considero estúpida y por consiguiente estamos tratando de que desaparezca, creo que considerar al árbitro, sobre todo en el ambiente del arbitraje internacional, como autoridad y que por lo tanto sus actos puedan quedar sujetos al juicio de amparo, es una falta de realismo total. Lo único deseable es que se quite del texto legal este tipo de disparates, sin perjuicio de que cuando haya árbitros que se conduzcan de manera ilegal, arbitraria o absurda sí puedan ser sujetos a proceso, inclusive a un proceso penal. Aunque generalmente se realiza una detallada selección respecto de las personas que van a fungir como árbitros.

En el caso del arbitraje se busca que los laudos finales no puedan ser recurridos en instancia alguna, porque de otra forma pierde sentido la institución. De hecho, en México se dio un caso muy debatido en el que se proponía invalidar un laudo alegando que el árbitro no podía resolver ya que no era perito en la materia. Este también es un signo de estupidez monumental, pues los jueces siempre han tenido la posibilidad de acudir al perito y no puede suponerse que los juzgadores sean conocedores de todas las técnicas imaginables, menos en el mundo de hoy donde lo técnico es tan complejo; para eso existe la institución del peritaje. Ese caso refleja una supina ignorancia.

  1. ¿El árbitro, entonces, resuelve conforme a lo que según su criterio es justo o injusto?

No en todos los casos; cuando el árbitro está expresamente investido por las partes de la calidad de “amigable componedor”, el árbitro podría resolver conforme a la equidad (ex aequo et bono); sin embargo, es opinión entendible la de que incluso en estos casos los árbitros deben fundar en derecho su resolución, en alguna medida, en criterios o normas jurídicas válidas.

  1. ¿Cómo se posiciona México en el panorama del arbitraje internacional?

No estamos mal, aunque las dos últimas décadas Brasil ha comenzado a ser un jugador importante en Iberoamérica; pero México es muy destacado. En el caso de Brasil fue muy complicado porque no tenían legislación especial, ni habían suscrito la convención de Nueva York; pero ahora el arbitraje en Brasil tiene un auge apreciable. México desde antes ya tenía una importante presencia en el medio. Incluso desde el punto de vista que México funge como sede arbitral incluso en casos en los que no participan mexicanos; esa es una muy buena señal. Esto se ha logrado poco a poco; tareas importantes fueron los trabajos para elaborar nuestra legislación en materia de Arbitraje Internacional.

  1. Ahora bien, cambiando un poco de tema. Nos platicaba en clases que pertenece a la generación fundadora de la UNAM en Ciudad Universitaria ¿Cuál es el recuerdo más grato que tiene de ser estudiante de la Licenciatura en Derecho?

Podría hablar de un recuerdo múltiple, porque tuve muy buena suerte; por ejemplo, fui alumno del más grande constitucionalista mexicano del siglo XX, Felipe Tena Ramírez, mi paisano y queridísimo maestro, que además era amigo de mi padre; hubo una relación entrañable; tenía un dominio del idioma fuera de serie y su cátedra fue formidable; fui su alumno el único año en el que Don Felipe impartió su cátedra en Ciudad Universitaria; fue catedrático muchísimo tiempo de la Escuela Libre de Derecho y de la UNAM, pero no en CU. Además importantísimos profesores para mí fueron por ejemplo Roberto Cosío y Cossío, Antonio Gómez Robledo, Manuel Ulloa Ortiz, Rafael Preciado Hernández; en fin, señores de la cátedra; de hecho varios de ellos fueron mis sinodales en el examen profesional.

En este recuerdo también van mis condiscípulos, con muchos de los cuales tuve y tengo (con los que quedan) una relación muy afectuosa; les tengo un recuerdo muy especial y renovado gracias a que en la celebración de la Generación Fundadora de Ciudad Universitaria, que fue hace unos días, el representante de la Facultad nos decía que sin duda somos una de las generaciones más cohesionadas, que permanece unida después de décadas.

  1. ¿Qué maestro es al que recuerda con más cariño? ¿Considera que algún profesor de la carrera marcó su vida?

Pues mira, mi tesis profesional la dediqué a los maestros que tuve tanto dentro como fuera de la escuela; entre éstos Manuel Gómez Morin; para mí fue una influencia definitiva, y tuve el gusto de colaborar de joven en su despacho; era un hombre de una bondad y lucidez excepcionales y hubo muy buena relación con él y también especialmente con Juan Manuel su hijo. Otra relación entrañable que quiero citar es la de Efraín González Luna; y finalmente la más destacada, la influencia de mi padre, Miguel Estrada Iturbide, que fue un jurista excepcional. Fueron mis maestros de Derecho en la vida.

  1. ¿Tras terminar los estudios de licenciatura continuó estudiando?

Si; tuve la fortuna de ir a estudiar la maestría Derecho Comercial Internacional en la Universidad de Tulane en Nueva Orleáns; pertenecí a un grupo muy internacional y fue una ocasión de crecimiento personal muy importante, fue un año muy intenso y en ese entonces era director del posgrado un destacado jurista mexicano: Don Rodolfo Batiza; seguí por fortuna viéndolo después de mis estudios en Tulane; una persona especialmente calificada.

 Aunque en verdad, hasta la fecha me he empeñado por seguir estudiando; yo creo que en esta carrera uno nunca debe dejar de estudiar, considero que es una tarea permanente, obligatoria e inacabable, y esto es lo que hace fascinante la vida del jurista.

  1. ¿Qué nos podría comentar respecto de la comparación del sistema educativo de las universidades en Estados Unidos y en México?

Hay muchas diferencias en el seno de los países; en el caso de Estados Unidos, e incluso de Europa, probablemente sí sea un hecho que los estudiantes estudian más que lo que se estila estudiar por acá. No obstante que la práctica de comenzar a trabajar durante la carrera sí se estila en un buen número de países, a mí siempre me ha parecido que no es la mejor idea, y que hay que comenzar a trabajar ya cuando menos con un poco de conocimientos, porque si no los jovencitos se convierten en mensajeros. Francamente en México esta práctica está bastante fuera de foco y hay en los muchachos una especie de obsesión por comer etapas, hay que hacer las cosas según las posibilidades reales.

Respecto a Estados Unidos, con el que tengo contacto frecuentísimo, es un país que tiene aspectos interesantes, pero me atrevería a decir, porque lo he visto, que en general en los ambientes universitarios de ese país la ignorancia del resto del mundo es casi aterradora; no tienen la menor idea del resto del mundo; es una ignorancia alarmante que ojalá que corrijan, es muy triste no saber del mundo en el que viven. Muy centrados en si mismos, en Europa están también mal pero no tanto como Estados Unidos.

  1. ¿Qué consejo les daría a los alumnos de la carrera de Derecho?

Un consejo que pretendería fundar en la realidad, pues el Derecho cambia constantemente y cambia en parte porque cambian las comunidades; esto significa que quien esté estudiando Derecho y que quien pretenda ejercer el Derecho en cualquiera de sus manifestaciones, debe estar profundamente convencido que debe estudiar constantemente para estar más o menos al día; por fortuna, sobran y sobrarán temas para estudiar; ese no es problema. También creo que es muy importante que, sin perjuicio de que tengan un conocimiento general, estén conscientes de la importancia de la especialización, de profundizar en el conocimiento de algunas ramas jurídicas en concreto.

 

Entrevistó: Elisa Femat Bartzik