Estimado Alumno de Derecho

“Volteen a la derecha, volteen a la izquierda. ¿Ya? Sólo uno de los tres se graduará”, así acabó la primera semana de clases de mi primer semestre, el autor de tal frase fue el Dr. Tenorio (-¡Gracias Doctor!- respondió un compañero). El primer año de la carrera, la primera semana, la primera sugerencia, ese fue el primer consejo que me dieron.

Yo les digo:

A los de primer semestre: Bienvenido a esta carrera.

A los de segundo y tercero: Entiende lo básico.

A los de cuarto y quinto: Trabaja mucho y estudia mucho más.

A los de sexto y séptimo: Aguanta, aguanta, aguanta.

A los de octavo: Disfruta el limbo; y sí, sí necesitas todas esas materias.

A los de noveno y décimo: Ni modo, necesitas el título.

 

A lo largo de los 10 semestres que recorrí, me di cuenta de ciertas verdades inalienables a todo abogado o aspirante a tal grado, con las que empezarás a identificarte como tal: complicarás todo; todo lo harás jurídico, y probablemente tu conversación le de pereza a más de uno. Usarás palabras complejas, usarás palabras cuyo significado ignoras. Tu atuendo será cada vez más importante. Entre más mamón el apellido, mejor. Ganarás dinero muy joven, invitarás cervezas a todos tus amigos no-abogados. Dormirás poco, tomarás mucho café. Ganarás peso (algunos nos excedimos), vas a perder pelo y vida social (si no la tienes, no te preocupes, poco a poco te irán alcanzando tus compañeros). No sabes matemáticas, ¡supéralo! Aprenderás a alburear, recuerda “si no convences, confunde”. Recorrerás la ciudad, leerás libros y apuntes. Administrarás tus faltas, y sabrás, que una cuba en martes, no te hace alcohólico. Pero sobre todo, aprenderás a distinguir.

La gente tiene un concepto del abogado no muy alejado de la realidad. Muchos abogados son corruptos, muchos abogados son tranzas y muchos abogados carecen totalmente de ética. También hay, o hemos, muchos que creemos que no hay mejor profesión o carrera que el Derecho. Que gusto que ames tu carrera, entonces cuídala y aprende a ejercerla.

Es por esto, que sin tener la autorización necesaria, me permito darte algunos consejos para que se acuerden que la carrera es eso, sólo una carrera:

  1. El pasante que más gana no es el mejor. Cuando entramos a prácticas profesionales, muchos escogen su despacho, en función del sueldo, el nombre, el tamaño o la colonia. El que más gana, no es mejor. La cantidad de dinero en tu cuenta no te hará mejor o peor abogado. Cualquier consejo o sugerencia jurídica, recíbela sin importar quien la de, sin importar su atuendo o el despacho en el que trabaje. Escucha y luego genera tu opinión.
  2. Las calificaciones sólo sirven para 2 cosas: para becas y para El estudiante que saca mejores calificaciones no es el mejor.. Recuerda que “el Derecho se aprende estudiando y se ejerce pensando”, frase de Couture. Puede ser que el que responde mejor, no sea tan práctico y que su desempeño profesional no sea tan sencillo. Si eres este alumno teórico, y el ejercicio se te complica, no te preocupes, trabaja duro, lo lograrás. No te desanimes. Si eres el alumno práctico, no seas soberbio, recuerda que la mejor práctica es la buena teoría. Si tienes beca, estudia y cuídala.
  3. Piensa, piensa mucho. Para pensar es necesario haber estudiado y conocer. El que más fuerte habla no es el que más sabe. Es importante que a través del estudio reflexiones y vayas formando tu opinión. Atrévete a decir que Von Thur se equivocó, o que Mantilla Molina ya está desactualizado, o que Domínguez Martínez cita mucho sin decir nada. Del mismo modo, entiende porqué se equivocó, dónde estuvo su error, cuál fue la razón de tal confusión y, al final, genera tu opinión. Defiéndela, y reconoce cuando estés equivocado, “es de sabios cambiar de opinión”.
  4. Sé buen compañero. Comparte tu conocimiento; “el mejor líder es aquel que comparte la luz de la sabiduría”. No seas de esas personas que no comparte apuntes porque la fotocopiadora los desgasta, no los edites antes de pasarlos. Las personas que hoy estudian contigo, mañana serán tus socios o trabajarán en el gobierno. Créeme, los necesitarás. Nunca le niegues una ayuda a un compañero, y ten la humildad de pedirla cuando la necesites. Todos estamos metidos en esto, y ya sabes lo que dicen: “más vale malo conocido, que bueno por conocer”.
  5. No pasa nada si repruebas. Sé de una persona que esto lo llevó al extremo, y hoy, es uno de los mejores abogados que conozco. Toma en cuenta tu beca, si no tienes beca y repruebas, ni modo. Como diría un maestro mío: “mientras haya fulminante, fuego y adelante”. No hay mal que por bien no venga. Es una materia, todavía no fracasas en la vida, lo más seguro es que eso pase después; y estoy seguro que cuando suceda, te levantarás. Si no te equivocas nunca, quiere decir que no has intentado nada. Felicidades a ti que no repruebas. El mismo maestro que cité líneas arriba dice que los “nerds” de hoy, son los CEOs del mañana. Sigue trabajando duro y la vida, en su tiempo y a su modo, te recompensará ampliamente.
  6. El Derecho no lo es todo en la vida. “El Derecho siempre persigue a la realidad”. Esa realidad es mucho más que el Derecho. Acuérdate que la mayoría de los clientes que tendrás, tienen un negocio distinto al jurídico. Recuerda y fomenta otras ciencias y artes. Te recomiendo que no te vuelvas de esos abogados que no tienen otro tema de conversación más allá del jurídico. Te juro que en una fiesta, nadie te va a preguntar si Gabino Fraga o Hariou tenían razón sobre la naturaleza jurídica de la concesión. Viaja, y si no viajas, lee.
  7. Conoce tu Universidad. La UP está plagada de historias, al igual que sus salones, sus maestros y algunos eventos. “Sólo se ama lo que se conoce”. ¿Sabías que Periquillo era en realidad la casa-biblioteca de Fernández de Lizardi, o que la pared del casco antiguo es considerado patrimonio de la Nación, o que en un año, se robaron el búho original que le dio el nombre a tal Sala y ahora dejaron ese pajarito? La Universidad está llena de anécdotas, conócelas.
  8. Come en los lugares típicos. No puedes graduarte de la UP sin que La Señora de los Chilaquiles te regañe porque estás formado y no vas a comprar; o comer quesadillas de Doña Lety; una pastora en los Arcos, o un esquite cuando salgas de clase. En algún momento de tu vida tienes que ir a la Chelada y comer botana que sacan de una bolsa que lleva ahí más que el Maestro Rico en Camelia 44.
  9. Se humano. Trata a todos con humildad, y recordando que no son tus sirvientes, sino compañeros. No hagas menos a nadie, no sabes lo que está viviendo. Atrévete a equivocarte, trátate con respeto y trata igual a los que yerran. Cuando seas jefe, trata con cariño y paciencia a los que estén debajo de ti. Fomenta el crecimiento personal en las personas que te rodean. La diferencia para cambiar este México tan dañado queda en ti.
  10. Se tu mismo. Si el Derecho no es lo tuyo, no pasa nada, atrévete a decirlo. Busca una materia rara y no decidas por dinero, “el que sólo busca el dinero, hace todo por dinero”. Si no te gusta tu trabajo, cámbiate, créeme, no hay problema, no pasa nada; te dirán ¿por qué te cambias? y responderás: porque quiero. Recuerda que los éxitos o fracasos que tengas en la vida, serán tus éxitos y tus fracasos, tú decidirás con quien los compartes, pero al fin y al cabo, la vida que estás viviendo es tuya.

Seguramente no te servirán de nada estos consejos, pero los doy porque a mí alguien me los dio. Me hice amigo de algunos maestros y aproveche que tuve grandes jefes. Enormes compañeros que hicieron de mi carrera algo maravilloso, encontré pocos amigos y puedo decir que no se quedarán en Augusto Rodin (o Santa Fe para aquellos desafortunados), sino que me acompañarán. Tomé todas las lecciones que la vida me fue poniendo y tuve que ir aprendiendo, y alguna vez, una excelente amiga mía me dijo “la vida enseña con naranjas o a naranjazos”.

Sinceramente,

Tu amigo,

El Trotamundos del Derecho

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